Sutilezas

Prohibido cualquier gesto de amor 
que llegue a ti,
Prohibido buscarte en cada amanecer,
Prohibido el olor a tierra mojada
que me lleva a tu piel,
Prohibido el silencio escandalizante
por las notas de tu voz,
Prohibido el deseo enardecido
en la yema de mis dedos,
en cada noche cuando el frío quema,
cuando el calor hiela,
Prohibido divisarte a lo lejos
cuando a mi lado no te quedas,
Prohibido creer tenerte cuando la realidad
es indestructible,
Prohibido el baile de mis pupilas
ante tus caderas escurridas,
Prohibido aquellos labios que este cuerpo anhela,
Prohibido las formas contenidas,
Prohibido prohibir

Llegar a mi


No hay metáfora,
no hay simbiosis,
eres tú quien se escurre entre letras y palabras
jugando en la alacena,
quien se mezcla con el chirrido de vasos cubiertos de ilusiones inalcanzables,
entre cada cubierto que está al descubierto,
entre sábanas,
en medio de almohadas con vestigios de noches eternas,
eres tú en colores de fragancias que buscan la sutileza y el canto de sus posibilidades andariegas.
Eres tú el que me susurra despacio y abraza suavemente al caer rendida en medio del cansancio.
Eres tú quien sin permiso, sin consentimiento, se burla de las paredes, muros y sueños hasta llegar a mí.
Eres tú la nube
que atraviesa mi garganta y se difumina en finas ondas aterrizando en mis labios

Elixir

Danzo entre lunas y los hilos del deseo
que giran en cada uno de mis sueños.
Esta noche me he tendido sin premura
en lo fugaz de las estrellas,
dejándome arrastrar
por el manjar de tus labios,
el elixir de las yemas de tus dedos
y el misterio inequívoco que tienes
en cada movimiento

En la levedad

Ahora aquí, con las ganas a flor de piel, con la mirada puesta en el
horizonte y una enorme necesidad de ti.
Tan lejos, tan cerca,queriendo y no queriendo, con la contradicción
a rienda suelta.
Temo que el mundo me asfixie en mi vuelo razante, me petrifique
las alas, me desvele los sueños, me hunda sin aviso, me quede sin
tus brazos, me pierda en la bruma y vuelva al vacio de aquellos
tiempos en que los zarpazos abrían camino en el ocaso.
Así avanzo en la levedad del tiempo, buscando tus ojos en la
cerrazón, buscando tu boca, tus besos, tus ganas de vida que lo
insuflan todo, como cuando se inició la creación del mundo,
atrapando cuanto hay por doquier en esa chispa divina que nació
con el verbo.
Y buscaré ese día como todos los otros, por ver el amanecer de tu
amor donde hasta el mismo cielo quisiera tener con las estrellas y
planetas, donde mis gotas de sudor tengan tu camino y el temblor
de mi cuerpo, un único destino

Detrás del arcoiris

Cuando el tiempo deje de morderme los labios y la sed divina desemboque en el mar de las posibilidades, 
se abrazarán mis palabras con la suavidad del viento, 
penetrarán entre lo oscuro, rígido e inmóvil, 
en lo fogoso de lo cautivo,
descubriendo la pureza de lo interminable, 
hallando el eclipse de lo incurable
   

Entonces quizás

 Cuando mis labios se consigan con los tuyos
 entonces, quizás entonces,
 el tiempo no seguirá acechando
 entonces, quizás entonces,
 el universo que se esconde entre  sábanas, 
 en cada gota derramada de tu silueta
 entre tus carnes y las mías, 
 al unísono de cada gemido,
 hable de nosotros 

Háblame poema

Háblame poema
sóplame despacio cada letra,
píntame el alma de colores
o llena mi corazón de lágrimas nuevas,
déjame exhausta al caer la noche
entre suspiros y sueños,
dime a dónde vamos a llegar,
aunque nos quedemos en la utopía,
¿voy a tu paso o tú vas al mío?,
el tiempo nos dirá,
el silencio nos hará el más dulce de los encuentros,
quizás toquemos almas
o pasemos de largo como va la vida
finjamos sonreír aunque por dentro duela,
abrázame despacio,
porque vives en mi tinta y yo en tu esencia

La frase del día

“El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada”

Gustavo Adolfo Bécquer